El duelo, ¿es un trastorno mental? Alejandro Rocamora Bonilla (noviembre 2023)

El duelo ¿es un trastorno mental?

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El duelo, ¿es un trastorno mental?

Alejandro Rocamora Bonilla

El duelo es una experiencia vital, que se manifiesta por vivencias emocionales, relacionales, somáticas e incluso espirituales ante la muerte de un ser querido. Por esto podemos decir que el duelo es una vivencia compleja, única, personal.

Es decir, no existen dos duelos iguales, ni siquiera cuando una persona ha tenido varias pérdidas. Cada una de ellas lo vive de diferente manera. Siempre es distinto el haber perdido al marido/esposa, o al hijo/a. o un matrimonio que pierde a un hijo y cada uno lo vive de forma diferente. Y esto es así, pues la muerte siempre se presenta con caras diversas: repentina, esperada, violenta o no, etc. Y otro condicionante es el tipo de vínculo con el finado: seguro, ambivalente, conflictivo, etc. Y además cada uno tenemos una concepción de nuestra propia muerte (es un tránsito doloroso o es la meta de la vida, etc.) que condiciona la forma de vivir la muerte del otro. Así, duelos no resueltos nos pueden complicar el afrontamiento del nuevo duelo.

Por último, la buena elaboración del duelo va a depender también del comportamiento del contexto. Así, existen estudios que demuestran cómo el duelo en los niños está en función de cómo lo viva el progenitor superviviente. Incluso la concepción que se tenga en la cultura y en sociedad que nos ha tocado vivir puede favorecer o entorpecer la elaboración del duelo. Todo ello teniendo en cuenta los mecanismos de afrontamiento (evitativo, depresivo, etc.) que cada uno tenemos ante la adversidad.

Esta complejidad del duelo es lo que nos puede hacer pensar si en algunas ocasiones el duelo se puede considerar un trastorno mental. En principio, todos los expertos en la materia insisten en la normalidad del duelo, aunque se estima que alrededor de un 20% de personas en duelo pueden hacer un duelo complicado o patológico.

Freud: duelo y melancolía

            Freud (1856-1939) el padre del psicoanálisis fue el primero el definir el duelo como un “afecto normal” en contraposición a la melancolía que es un estado profundamente doloroso, donde se pierde el interés por el mundo exterior, inhibición de todas las funciones e incluso la pérdida de la capacidad de amor. Es lo que hoy llamamos Depresión Mayor.

            Incluso en ese mismo texto, Freud (1917)[1] nos dice:

Es también muy notable que jamás se nos ocurra considerar el duelo como un estado patológico y someter al sujeto a un tratamiento médico, aunque se trata de un estado que le impone considerables desviaciones de su conducta normal. Confiamos, efectivamente, en que al cabo de algún tiempo desaparecerá por sí solo y juzgamos inadecuado e incluso perjudicial perturbarlo.

Freud, pues, afirma que el duelo es un proceso normal que incluso desaparecerá sin hacer nada y que por lo tanto no precisa ninguna intervención médica o psicoterapéutica.          

            El propia Freud, en el texto citado, explica el proceso del duelo como una forma de descargar del difunto toda la carga afectiva (libidinal) que teníamos depositada e incorporarla a otra actividad u objeto. En el duelo normal esto se hace de forma automática y no precisa ningua intervención; en el duelo patológico lo que ocurre es que el doliente queda fijado al difunto y no puede “reactivar” su nueva vida. Así vemos que se queda “enganchado” a los recuerdos, a la culpa o a las preguntas sin respuestas, por ejemplo: ¿por qué ha ocurrido su muerte?

Nuevos modelos

            Worden (1997)[2] parte del concepto de que la muerte es una realidad objetiva e igual para todos y defiende la importancia de la función del doliente al hablar de las tareas necesarias para elaborar sanamente el duelo. No se tiene en cuenta el contexto.

            Neimeyer (2002)[3] desde el modelo constructivista plantea el duelo como reconstrucción del significado de la pérdida y defiende la subjetividad de cómo se vive. Cada persona vive de forma singular su duelo. Además defiende el papel activo del sujeto ante la pérdida e insiste en la impotancia del contexto familiar y social para la sana elaboración del duelo. Todo este proceso lo plantea como un desafío.

            Victor Frankl desde su modelos centrado en la “búsqueda de sentido”, aunque habla más de la muerte propia que la del otro, insiste en la impotancia de no peguntar tanto por el porqué de la muerte sino por la conveniencia de preguntarse qué me pide la vida en estas circunstancias. Además insinúa de alguna manera la continuidad del vínculo tras la muerte.

El duelo, por su parte, posee el sentido y la fuerza de hacer que siga existiendo, en cierto modo, lo que ha dejado de existir (Frankl, 1978, p. 164)[4].

El duelo, ¿es un trastorno mental?

            Las clasificaciones psiquiátricas actuales DSM-5 TR (2022)[5] y CIE-11 (2018)[6] han incluido en su catálogo de enfermedades mentales al duelo, con algunas características propias. Así, la CIE (2018) recoge el Trastorno por duelo prolongado, cuya diferencia con el duelo normal estaría en la intensidad de los síntomas y su duración.Esta clasificación requiere seis meses de duración de la sintomatología para hacer el diagnóstico. Sin embargo, el DSM-5 TR (2022) propone el mismo diagnóstico exigiendiendo  la duración de 12 meses (6 meses para los niños).

            Es decir, que a partir de seis o doce meses, según la clasificación psiquiátrica que utilicemos, podemos hacer el diagnóstico de duelo prolongado. ¿Qué podemos pensar al respecto?

             En primer lugar, el fijar el tiempo a partir del cual el duelo es un trastorno es muy complicado, por la diversidad de responder, cada persona, ante la muerte del ser querido.Además estamos patologizando una vivencia que en principio es una reacción normal, ya que el duelo es una vivencia compleja por lo que ponerla limite temporal es imposible.

            Existe, no obstante, otro riesgo mayor que es la posibilidad de medicacalización del duelo, siempre y cuando se haya considerado que es un trastorno. Una vez más se está psiquiatralizando una situación (el duelo), que siempre se ha considerado un proceso natural y biológico. Es un caso más de la psiquiatralización de la vida cotidiana.

            A este respecto solamente un dato:el DSM I (1952) contiene 128 categorías psiquiátricas, pero la última  clasificación DSM-5 TR (2022) señala más de 500 categorias de enfermedades mentales. En 70 años se han multiplicado casi por cuatro los trastornos psiquiátricos y seguimos sumando. Y surge la pregunta, ¿la sociedad está más enferma mentalmente o estamos patologizando algunos hechos de la vida cotidiana? La respuesta se me antoja muy dificil de determinar.

            Por mi parte, considero que el duelo es un proceso normal inhrente a nuestra condición de seres finitos, que en algunas ocasiones puede devenir a un Trastorno o a una patología psiquiátrica (cuadros de ansiedad, adicciones, etc.). Es lo mismo que ocurre en otras patologías traumáticas: el diagnóstico de cáncer o la pérdida de trabajo, por poner solamente dos ejemplos. Por esto considero que en sentido estricto el duelo no es un trastorno mental, pero es evidente que en algunas ocasiones puede  originar un trastorno mental cuando confluyen varias circunstancias: cuando el doliente tiene una patología psiquiátrica previa, o es una persona con pocos recursos psicológicos para afrontar la adversidad, o su contexto vincular es deficitario, o la muete ha sido súbita, traumática e inesperada o se han dado varios duelos en poco tiempo, etc. Y aquí surge la pregunta: ¿se pueden prevenir el trastorno por duelo prolongado? Esa es otra historia que abordaré en el próximo artículo.

 

[1] Freud, S. (1917). “Duelo y Melancolía en Obras Completas, tomo II, ed. Biblioteca Nueva, Madrid 1973, pp. 2091- 2100.

 

[2] Worden, J. W. (1997). El tratamiento del duelo: asesoramiento psicológico y terapia. Paidós

 

[3] Neimeyer, R.R. (2002). Aprender de la pérdida. Una guía para afrontar el duelo. Paidós

 

[4] Frankl, V. (1978). Psicoanálisis y existencialismo. Fondo de Cultura Económica.

 

[5] DSM-5 TR (2022). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Editorial Masson

[6] CIE 11 (2018). Trastornos mentales y del comportamiento. Editorial  Meditor