La conducta suicida, ¿es un trastorno mental? Alejandro Rocamora Bonilla. (Abril 2023)

La conducta suicida, ¿es un trastorno mental? Alejandro Rocamora

 

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La conducta suicida, ¿es un trastorno mental?

 

Alejandro Rocamora Bonilla

 

La conducta suicida…

En mi larga experiencia clínica de más de cuarenta años atendiendo a personas con diversas patologías o sufrimiento, he sentido que mi ayuda consistía en descifrar un jeroglífico, buscar el significado del síntoma, y también el ser el acompañante en el laberinto de emociones que se encontraba el consultante. Mi función pues era de descodificador y de guía para que encontrara una salida sana.

En lo que se refiere a la conducta suicida esto es más patente pues es una vivencia compleja, con diversas dimensiones: psicológica-psiquiátrica, social, existencial e incluso con matices religiosos en ocasiones. Es una conducta que no pasa desapercibida en el entorno. Siempre tiene una carga de pesar, desesperanza e incluso de misterio. Siempre quedará en el aire una pregunta sin respuesta posible: ¿por qué se ha suicidado? Por esto, de alguna manera podemos afirmar que la conducta suicida es un laberinto de emociones y un jeroglífico que debemos descifrar.

Además, la conducta suicida cuestiona al sujeto actor y también a su entorno. La persona que piensa en el suicidio puede estar inmersa en alguna de estas cuestiones: ¿mi vida tiene sentido? ¿sirvo para algo? ¿podré soportar este inmenso sufrimiento? ¿para qué seguir haciendo sufrir a mi familia?

También el entorno (familia, amigos, compañeros, etc.) se puede preguntar: ¿por qué me ha hecho esto? ¿podría haberse evitado? ¿qué pensarán de mí los vecinos? ¿mi familia está maldita? ¿qué pinto yo en esta vida?

Así, pues, toda conducta suicida, aunque es personal e intransferible, también es vincular. Pero eso sí, no es constitutiva del ser viviente, y por esto aquí hablaremos de la persona que se ha suicidado, y no del suicida. Nadie es un suicida, sino una persona que ha tenido ideas de muerte, ha hecho un acto contra su vida o se ha suicidado.

Por otra parte, al ser vincular, la conducta suicida, como las ondas de un estanque al impactar un objeto sobre su superficie, invade todas las dimensiones de la persona humana y también a sus más próximos. Pero al mismo tiempo, podemos afirmar que un “nosotros” compasivo y solidario es un buen dique de contención para que la ideación suicida no llegue a su realización. De aquí se deduce la importancia de la familia, y en general, del contexto social en la prevención y elaboración del suicidio.

Generalmente la conducta suicida no es respuesta concreta a un acontecimiento específico, sino respuesta a una “situación de adversidad” o que el sujeto vive como tal: como un “callejón sin salida”, y por esto la única posibilidad de liberarse de la angustia es la muerte. El acto suicida, pues, es el emergente. No es un fenómeno aislado. Y aunque existen suicidios impulsivos, generalmente la persona que piensa suicidarse necesita tiempo para elaborar esa conducta. Es un proceso no lineal sino con avances y retrocesos, durante el cual va madurando su deseo de morir.

Eso sí, la persona que realiza una conducta suicida, generalmente, nos comunica algo: es una forma de pedir ayuda, y de manifestar su estado de angustia, o puede tener un mensaje de autoagresión o hetereoagresión, o bien, es para neutralizar la culpa intensa por algo realizado que es repudiado por la sociedad (un desfalco, un incesto, etc.) y, por último, puede ser la manifestación de su baja autoestima o descalificación profunda.

Podemos afirmar que la con­ducta suicida abarca un amplio espectro que va desde la simple fantasía puntual de muerte e ideación suicida, la decisión firme de morir, el intento autolítico, el intento frustrado de muerte o el mismo suicidio consumado. Y el círculo se completa con la elaboración del duelo por los supervivientes.

… ¿es un trastorno mental?

                Hace unos meses, durante un Seminario sobre la conducta suicida que impartí a alumnos de psicología, me preguntaron: ¿el suicidio es un trastorno mental? Tras unos momentos de sorpresa contesté: el suicidio no es un trastorno mental.

            Hoy ante la pantalla de mi ordenador me hago la misma pregunta y tengo la misma respuesta. He revisado las dos clasificaciones psiquiátricas actuales más utilizadas y he aquí lo que nos dicen:

DSM-5 (2013)[1]

            En la Sección III, Afecciones que necesitan más estudio, se contempla la conducta suicida como un síntoma específico del Trastorno depresivo mayor, Trastorno límite de personalidad y de otros diagnósticos psiquiátricos.

            El trastorno de comportamiento suicida requeriría que un individuo cumpliera los cinco criterios siguientes:

  1. En los últimos 24 meses el individuo ha realizado un intento de suicidio.
  2. El acto no cumple los criterios de autolesión no suicida.
  3. El diagnóstico no se aplica a la ideación suicida ni a los actos preparatorios.
  4. El acto no se inició durante un estado de delirio o confusión.
  5. El acto no se realizó únicamente con un objetivo político o religioso.

CIE-11 (2018)[2]

  • No reconoce un diagnóstico propio para las conductas suicidas.
  • Señala diferentes categorías:
  • Autolesión no suicida: lesión autoinfligida intencionalmente en el cuerpo, cortando, quemando, mordiendo… con la expectativa de que la lesión solo produzca un daño físico menor.
  • Ideación suicida:  conjunto de pensamientos, ideas o cavilaciones sobre la posibilidad de poner fin a la propia vida, que van desde pensar que uno estaría mejor muerto hasta la formulación de planes elaborados.
  • Comportamiento suicida: acciones concretas, como la compra de un arma o la acumulación de medicamentos, que se realiza como preparación para cumplir el deseo de acabar con la propia vida, no constituye un intento real de suicidio.
  • Intento de suicidio: episodio específico de comportamiento autodestructivo, llevado a cabo con la intención concreta de acabar con su vida.

            Podemos concluir, pues que la conducta suicida ni es necesariamente consecuencia de una enfermedad mental (léase mi artículo del mes de diciembre 2022 en esta misma sección: suicidio y enfermedad mental) ni tampoco la  consideramos como un trastorno mental  sino que es la opción (mala opción para nosotros) que la persona toma ante la adversidad o ante su propia situación existencial.

 


[1] DSM-5 (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, Masson.

 

[2] CIE-11 (2018). Trastornos mentales y del comportamiento, Meditor.