Nueva forma de entender el sufrimiento psíquico[1]
Alejandro Rocamora Bonilla
El sufrimiento psíquico siempre ha sido un misterio. En la antigüedad se ha explicado por una intervención divina, o causa del destino o como consecuencia de los pecados cometidos. De hecho, el chamán de la tribu generalmente era el curandero de las dolencias psíquicas. En el siglo XX se puso el acento en una alteración cerebral y últimamente en la actitud del individuo ante la adversidad. Veámoslo.
Modelo biomédico
La psiquiatría ha seguido los postulados de la medicina positivista y ha intentado explicar el sufrimiento psíquico como consecuencia de una alteración de los neurotransmisores (serotonina, noradrenalina, dopamina, etc.), dejando en un segundo lugar el contexto y la actitud del sujeto ante la adversidad. De esta forma se produce un reduccionismo al considerar el origen del sufrimiento psíquico exclusivamente como una “vulnerabilidad biológica”. Solamente en el caso del duelo, por la muerte de un ser querido, se ha defendido a ultranza la normalización de los síntomas, como una respuesta comprensible ante el estresor, al menos durante los primeros meses tras la muerte. Y aunque es cierto que en el sufrimiento psíquico existe una alteración de los neurotransmisores, no sabemos por qué se produce y por lo tanto este hecho no explicaría en su totalidad su aparición.
Desde este modelo la persona que padece un sufrimiento psíquico es un ser pasivo, que no es responsable de su estado y, como en cualquier enfermedad somática, solo debe seguir un tratamiento farmacológico para su curación. Esto, entre otras razones, explicaría el aumento exclusivo de los tratamientos farmacológicos y el estigma para este tipo de personas.
Como consecuencia, de este modelo biomédico, se ha ordenado a las personas por sus síntomas, dando lugar a las clasificaciones categoriales del DSM 5TR y CIE 11 como si de una enfermedad somática se tratara. Son transversales y solamente se fijan en el déficit (síntomas), pero no en las posibilidades de cada sujeto.
El Marco PAS
Un nuevo modelo para explicar el sufrimiento psíquico es El Marco PAS, que es una alternativa emergente para comprenderlo más allá del diagnóstico psiquiátrico. Surge, en 2018, en el seno de la Sociedad Británica de Psicología (BPS), de la mano del equipo liderado por la Dra. Lucy Johnstone.
El Marco PAS plantea la necesidad de superar los diagnósticos categoriales
(DSM 5 TR y CIE 11), ir más allá de la medicalización del sufrimiento psíquico y entender éste como una respuesta comprensible a la biografía del sujeto.
El principal supuesto del Marco es que el sufrimiento emocional o conductas alteradas o problemáticas son respuestas inteligibles en función de las circunstancias y adversidades de la vida (Johnstone, L., y Boyle, M. (2019)[2].
Cuatro elementos fundamentales:
1). El poder: se refiere al poder legal, económico-material, relacional y/o ideológico, es decir, los “recursos” de que disponemos. Tanto los biológicos, como los psicológicos y los sociales. Podríamos decir que “el poder” son aquellas fuerzas que influyen sobre las personas bien de forma positiva o negativa.
2). La amenaza: está producida por el ejercicio negativo del poder sobre el individuo, el grupo o la comunidad.
Todo individuo se caracteriza por lo que hemos llamado “necesidades nucleares”, entre las que señalamos las siguientes: seguridad, confianza, buen vínculo con la pareja, familia, amigos; tener cierto control sobre nuestro cuerpo y nuestras emociones; tener satisfechas nuestras necesidades físicas y materiales básicas; sentirse valorado, dedicarse a actividades significativas y que nuestra vida tenga sentido, etc. La pérdida de algunas de estas “necesidades nucleares” se puede vivir como una amenaza.
Podemos señalar algunas circunstancias que incrementan la amenaza: edad temprana del desarrollo; que la amenaza sea interpersonal e intencionada; imprevisibilidad y falta de control de la amenaza; amenazas múltiples y reiteradas; entorno económico amenazante; ausencia de alguien que proteja, etc. Además, se señala las perturbaciones en la relación de apego tempranas como una adversidad en sí misma, pues puede condicionar la respuesta frente a las adversidades futuras.
3). El significado: hace referencia al sentido otorgado a las situaciones y experiencias determinadas por los elementos anteriores.
El significado y la narrativa son el hilo central y la vía final común de la experiencia y expresión del sufrimiento mental a todos los niveles: sociales, biológicos y personales. Podemos afirmar que el significado se construye mediante las creencias y sentimientos, además de a través de las reacciones corporales y los símbolos. Puede aparecer ansiedad, culpa, vergüenza, etc.
4). La respuesta: son las respuestas evolutivas y aprendidas que una persona o grupo utiliza para protegerse al experimentar una amenaza.
La interacción de estas cuatro dimensiones daría lugar al sufrimiento psíquico como una vivencia personal y subjetiva encarnada en un contexto familiar y social.
Consecuencias
- En este modelo los síntomas psiquiátricos son concebido como “las estrategias de supervivencia” que el sujeto ha puesto en práctica, según el significado que ha dado a las amenazas. Por esto, no es necesario clasificar el sufrimiento y el comportamiento perturbado como patológico.
- El objetivo, pues, de este modelo es poder dotar a las personas con sufrimiento psíquico una nueva narrativa que sea coherente con su historia y que explique lo que ha ocurrido.
- En algunos casos será necesario un tratamiento farmacológico, pero siempre será insuficiente.
- No se habla de diagnósticos, sino de “patrones de respuestas” ante el estresor (consciente o inconsciente), que son provisionales y que pueden cambiar según la situación geográfica de la persona.