RECOMENDACIONES PARA AFRONTAR LA NAVIDAD EN UN PROCESO DE DUELO

SIMBOLO DE NAVIDAD HOJAS

«El duelo por suicidio es una experiencia tremendamente dolorosa. En ocasiones nos puede parecer que ese dolor es insoportable. Eso así en el día a día y puede acrecentarse aún más en fechas señaladas como las Navidades, que, por el significado que tienen de encuentro y celebración, nos recuerdan que nuestra vida ha cambiado, que alguien faltará a nuestra mesa, que habrá un vacío dentro y fuera de nuestros corazones...

Debemos recordar que cada persona vive el duelo de una forma particular y que, por esto mismo, cada miembro de la familia puede reaccionar de un modo muy diferente ante la “misma pérdida” y tener distintas necesidades. Será importante respetar esas diferencias y que cada uno o cada una puedan comunicar al entorno qué necesita para hacer estas fechas más llevaderas.

Habrá personas que busquen ayudaros, a su manera, como creen mejor, y tal vez hierren en sus propuestas o consejos. En estas fechas es probable que estéis más susceptibles y os irriten o duelan determinadas cosas o frases que en otros momentos no lo harían; por ello es importante que os permitáis decirles qué os sirve y qué no, tratando de trasmitirles que agradecéis lo que intentan, que les apreciáis y les pedís respeto hacia vuestras necesidades y elecciones para afrontar la Navidad. 

Habrá a quienes os ayude compartir tiempo y espacio con otros seres queridos e incluso recordar a quién falta y conversar sobre lo vivido a su lado. Otras tal vez prefiráis estar solas, o con pocas personas, y no hacer nada especial. Lo importante es saber lo que necesitáis e intentar satisfacerlo. Es posible incluso que algunos de vosotros sintáis la necesidad de «huir», de ir a un lugar diferente, nuevo, sin implicaciones emocionales. Un viaje, personas nuevas que no sepan de vuestro dolor…

Tener presente que estéis donde y con quien estéis, al ser unas fiestas que se alargan en el tiempo, podríais veros sometidos a una sensación de montaña rusa emocional, con momentos de intenso dolor, nostalgia, tristeza y otros más serenos o en los que incluso algo o alguien os arranque una sonrisa... Permitiros sentir lo que venga, sin exigencias, reproches ni culpas.

Es normal pasar de un extremo a otro en nuestras necesidades y sentimientos, sobre todo si os encontráis en las primeras etapas del duelo o, por la razón que sea, estáis atascados en él. Tanto vosotros como vuestro entorno deberéis tener paciencia y comprensión con esos cambios de humor e incluso de decisiones.

No tratéis de forzaros a hacer algo para lo que no os sintáis preparados/as, ni impongáis vuestra “forma” al resto de la familia. Compartid cómo os sentís, lo que pensáis y queréis hacer. Dialogar y buscar el modo de alcanzar acuerdos que os tengan en cuenta a todos.

Buscar nuevas formas de vivir estas fiestas, sin obligaros a “interpretar un papel” o “hacer de tripas corazón”. Reunirse con la familia no tiene que implicar necesariamente festejar; puede significar simplemente acompañarse en el dolor. Daros permiso para poder hablar de la persona que os falta, llorarla, recordar momentos con ella. No sintáis que eso es “aguar las fiestas al resto”». (Fuente: Esther González, psicóloga de RedAipis-FAeDS)

Si tu sentir es apartarte, no participar de estas celebraciones, debes darte el permiso de no hacerlo. Si por el contrario lo que deseas es actuar como si él o ella estuviese presente, como siempre  acompañándote, hazlo así.  Recuerda que cada uno tiene sus tiempos y procura respetar los tiempos de los demás miembros de la familia, puede que distintas personas lo afronten de distinta manera. (Fuente: Antonia Jiménez, psicóloga de RedAipis-FAeDS)

Los niños también están en un proceso de duelo. Tenemos que respetar sus emociones. Es importante que juntos construyamos unas nuevas Navidades sin la presencia física de la persona fallecida. Comunicaros abiertamente con ellos, adaptando vuestro lenguaje a su compresión, para que ellos puedan también comunicarse y entender lo que está pasando. No escondáis vuestros sentimientos para que ellos tampoco escondan los suyos.

Buscad cada uno de vosotros y vosotras vuestros propios rituales (una vela encendida, un recuerdo suyo, unas fotografías…) para tener presente a vuestro ser querido. Nombradle, hablad de él con naturalidad, como si estuviese presente físicamente. No tengáis miedo de expresar vuestras emociones.

Sed conscientes que en estas fiestas navideñas vais a estar más vulnerable. Que podéis sentir que no avanzáis en el duelo, que retrocedéis, pero no es así. Son días difíciles. Sed paciente con vuestros altibajos emocionales y permitiros llorar si lo necesitáis. Rodearos de personas que entienden por lo que estáis pasando y que sepan acompañaros en estos momentos de tanto dolor». [Fuente: Montserrat Montés, psicóloga de RedAIPIS-FAeDS)